Cátedra de Clínica Médica – Facultad de Ciencias Médicas – Universidad Nacional de Rosario
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¿Es necesario suspender el tratamiento antihipertensivo en pacientes con ACV isquémico agudo? La fluctuación de la presión arterial en las primeras etapas de un accidente cerebrovascular isquémico es un predictor de morbilidad y mortalidad. Tanto la presión sistólica alta como baja tienen un efecto perjudicial. El nivel de presión arterial óptimo para un paciente con un ACV isquémico agudo no se conoce con exactitud, pero existe consenso en que la presión arterial sistólica no debe ser superior a 220 mm Hg y la presión diastólica mayor a 120 mm Hg, partiendo de la premisa que la hipertensión en el ACV agudo puede favorecer el edema cerebral y la transformación hemorrágica. Para los pacientes con marcada elevación de la presión arterial, una meta razonable sería el descenso de un 15% de la presión arterial durante las primeras 24 horas después del inicio del ACV. En pacientes que cursan un ACV isquémico, la presión de perfusión distal al vaso obstruido es baja. El flujo de sangre en estos vasos distales depende de la presión arterial sistémica. La presión arterial suele estar elevada en pacientes con un ACV agudo, con el objetivo de protección, ya que la presión arterial elevada podría ser necesaria para mantener la perfusión cerebral. Otras causas que podrían explicar su elevación son respuesta al estrés, hipertensión preexistente, repleción vesical, náuseas, dolor, hipoxia, hipertensión endocraneana, e incluso ser provocada por la hospitalización. Este “efecto hipertensivo” suele ser transitorio, la presión arterial disminuye, hasta en 10 a 20mmHg, dentro de los primeros 10 días. En la mayoría de los pacientes ocurre una disminución de la presión arterial en las primeras horas posteriores al ACV, sin mediar ningún tipo de medicación. Un interrogante que surge en nuestra práctica cotidiana es acerca de la conducta a seguir en pacientes con HTA, y que ya están recibiendo medicación hipotensora, durante la fase aguda del ACV. ¿Debe suspenderse la medicación? Y, de ser así ¿cuál es el momento más adecuado para reinstaurar el tratamiento antihipertensivo? Las recomendaciones de la American Heart Association/American Stroke Association, publicadas en 2007 sugieren que los fármacos antihipertensivos se debe reiniciar 24 horas después del inicio del ictus en pacientes con hipertensión preexistente, siempre que el paciente se encuentre neurológicamente estable y no presente ninguna contraindicación para reiniciar el tratamiento. |
