Cátedra de Clínica Médica – Facultad de Ciencias Médicas – Universidad Nacional de Rosario
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Considerar el diagnóstico de MII en todo paciente con debilidad muscular proximal y simétrica, con o sin erupción cutánea asociada.
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La erupción cutánea de la DM es fotosensible, pruriginosa y, a menudo, precede a las manifestaciones musculares.
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En cerca de una cuarta parte de los pacientes adultos con DM se descubre una neoplasia subyacente.
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Los pacientes con DM amiopática también tienen riesgo de desarrollar enfermedad pulmonar intersticial y de padecer neoplasias.
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Cuando el inicio y desarrollo de la miopatía es de meses o años, considerar la posibilidad de una MCI o de una distrofia muscular.
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La MCI se considera una de las miopatías más comunes por encima de los 50 años.
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Unas concentraciones normales de enzimas musculares no excluyen el diagnóstico de MII.
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El EMG o la RMN pueden indicar el músculo apropiado donde efectuar una biopsia, la prueba definitiva (“patrón oro”) para diagnosticar una MII.
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La biopsia muscular puede diagnosticar DM incluso en ausencia de erupción cutánea, dada su naturaleza vascular que se traduce en reducción del número de capilares y presencia de atrofia perifascicular.
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A menudo, la existencia de lesiones cutáneas específicas puede ser suficiente para diagnosticar una DM, sin necesidad de efectuar una biopsia muscular.
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Los hallazgos histopatológicos cutáneos de la DM y del lupus son idénticos.
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Utilizar prednisona y agentes inmunosupresores en la mayoría de pacientes con formas miopáticas de DM o con PM.
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Los pacientes con debilidad muscular refractaria al tratamiento pueden tener una neoplasia subyacente o una miopatía corticoidea.
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Las lesiones cutáneas de la DM pueden evolucionar de forma independiente a la debilidad muscular.
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La MCI responde poco al tratamiento.
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Los ajustes en el tratamiento de las MII deben basarse en el estado clínico y no en las concentraciones séricas de enzimas musculares.
