Cátedra de Clínica Médica – Facultad de Ciencias Médicas – Universidad Nacional de Rosario

Un hombre de 28 años con VIH diagnosticado hace 15 años, sin tratamiento antirretroviral ni recuento de CD4, ni carga viral, comenzó un mes antes de la consulta con una dermatosis caracterizada por lesiones pustulosas y eritematosas en el antebrazo derecho. Las lesiones luego progresaron comprometiendo el tronco, los genitales y los miembros respetando las palmas, las plantas, la cara y el cuero cabelludo. Dichas lesiones evolucionaron a eritematocostrosas formando extensas placas hiperqueratósicas predominantemente en los pliegues, las zonas de extensión, los glúteos y los genitales. El paciente refirió además que el cuadro se acompañó de prurito nocturno. Del mismo tiempo de evolución presentó úlceras en la comisura labial, que dificultaban la apertura bucal. Diez días previos agregó astenia progresiva asociada a sensación febril y sudoración nocturna, con escalofríos. 48 horas previas empeoró el cuadro clínico por lo que decidió consultar a nuestro hospital, donde fue admitido para su estudio y tratamiento.

En las siguientes figuras se muestran las lesiones en piel y mucosas que el paciente presentaba al ingreso.

¿Cuál es su diagnóstico?